Premio a la Mejor fuente de bautizo: XX años de la Tuna Femenina de la Universidad de Salamanca

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Veinte años atrás las calles pardas y suntuosas de Salamanca vieron despertar una nueva Tuna. Veinte años atrás, dejaron el novataje y se colgaron la beca para fundar una de las tunas más importantes y queridas de España. Mas una labor así no podría haberse logrado sin sus madrinas, la tuna Universitaria Complutense de Madrid, que las acompañaron desde su nacimiento hasta hoy, aniversario en el que las dos ilustres y andariegas se reúnen de nuevo para celebrar juntas un certamen muy especial.
 

 
Así, con la promesa de bebida, fiesta y música nos dirigimos sin pausa y con muchas ganas hacia Castilla y León. La experiencia comenzó a las 7 de la tarde del viernes, cuando junto con otras tunas amigas ingresamos en el Hotel Corona de Salamanca. Tras algunas presentaciones, risas y reencuentros nos dirigimos a la Plaza Mayor el lugar más concurrido de toda la ciudad. La fiesta dio comienzo en el bar “Las torres” en el que nos congregamos todos, pasando el rato entre cervezas y canciones mientras esperábamos a los que faltaban. Nos descuidamos un poco y acabamos viendo amanecer. Cosas que pasan.
Al día siguiente, mientras nuestras pardillas preparaban sus disfraces con los logos de la tuna femenina de Salamanca y la nuestra, las veteranas agarramos nuestros instrumentos y nos fuimos encaminando a una comida con el resto de tunas del certamen. Al acabar, aprovechamos para hacer un ensayo general en un parque que había allí cerca, repasando hasta el último detalle para el gran momento de la tarde. Al terminar, corrimos hasta el lugar de la actuación: el teatro Juan de Encina.
Allí, nuestras ahijadas ofrecieron una magnífica actuación. Poco después, era nuestro turno. Cantamos San Cayetano, El Palomo, Tres Palabras y El Adiós (más conocido por nosotras como Venezuela), y nos llevamos de regalo un trofeo sorprendente: ¡El premio a la mejor fuente para bautizo!

 

 

Al término de las actuaciones, subimos todos a cantar junto con las salmantinas. Después fuimos de nuevo al centro de la ciudad, donde cenamos y estuvimos un rato de relax. Como nos gustan mucho las sorpresas, sorprendimos a las novatas llevándolas a bañarse un poco con las novatas de otras tunas (pero solo de rodilla para abajo, no se fueran a congelar). Allí fuimos testigos de la beca y nacimiento oficial de una nueva tuna femenina: la de Sevilla. Enhorabuena chicas, ¡no podríamos alegrarnos más por vosotras!
Por supuesto, algo así había que celebrarlo, así que fuimos catando varios bares para encontrar el mejor. Después de tan exhaustiva inspección del vino de sus barricas y de la calidad de sus cervezas, de la cata de sus aperitivos, y la prueba de acústica de sus paredes, nos había cerrado todo, así que tuvimos que volver al hotel (y ya de paso dormir un poco antes del viaje de vuelta). La aventura salmantina llegaba a su fin, dejando grandes anécdotas y grandes resac… grandes recuerdos. Estamos deseando repetir pronto. Enhorabuena una vez más a nuestras ahijadas y a nuestras “nietas”.

¡Aúpa Tuna!