¡Y empezó el 2020!

Enero ha sido un mes especialmente largo… Tanto, que hemos tenido tiempo más que de sobra para reflexionar sobre nuestra frenética actividad de 2019. Ha sido, sin lugar a dudas, un año excelente, lleno de emociones y aventuras, y hoy queríamos compartir con vosotros algunas de ellas, que nos han hecho especial ilusión.

Hemos tenido ocasión, como todos los años, de hacer viajes, tan divertidos como siempre, y que en esta ocasión nos han llevado más allá de nuestras fronteras. Participamos en un certamen multicultural en Georgia, sucedido de dos semanas realmente de locura, en las que vivimos experiencias más tranquilas, como conocer a los otros participantes de las actividades culturales del certamen, como otras más inesperadas, como acabar dando un paseo en un barco privado por los lagos georgianos.

También hemos visitado Armenia y Nueva York (efectivamente, la tuna traspasa fronteras, ¡e incluso océanos!), y también hemos visitado ciudades dentro de territorio nacional, como la hermosa Sevilla. Y la cosa no acaba aquí. Una de las actividades más significativas que hemos hecho este 2019 ha sido abrir el Certamen Nacional de Tunas de Derecho, invitadas por nuestros amigos de la Tuna de Derecho de la Complutense de Madrid. Ha sido una actuación tan memorable porque es la segunda vez en nuestros 29 años de vida que actuamos en un escenario invitadas en un certamen en nuestra propia ciudad. Esto es una muestra de que los tiempos cambian, y afortunadamente, cambian a mejor. Estamos muy orgullosas de haber abierto el certamen y muy contentas de haber tocado tan bien como lo hicimos (porque, modestia a parte, salió fenomenal). Más adelante, y en puridad, ya en enero de 2020, volvimos a actuar con la Tuna de Derecho en el Ilustre Colegio de Abogados de Madrid, esta vez a favor de la Asociación de Niños Huérfanos.

Si algo hemos hecho en abundancia este año pasado, especialmente a partir de septiembre, han sido las actuaciones benéficas. Queremos agradecer especialmente la experiencia a la Residencia de San Juan de Dios, junto al Hospital San Rafael, que tiene unos pacientes entregados y cantarines como pocos; a la Residencia Orpea en Aravaca, cuyos pacientes nos recibieron con una alegría contagiosa; y, por último, al Hospital de Móstoles, que siempre nos reciben con un cariño y una emoción que hacen que estemos ansiosas por volver.

Por último, hemos tenido la alegría de dar la bienvenida a dos integrantes nuevas en nuestra tuna, puesto que el año pasado, y hace tan solo unos días, hemos dado dos becas nuevas que ya forman parte de nosotras para siempre: Canaria y Lost.
Y digo para siempre porque es cierto lo que se dice: que mientras el cuerpo aguante, seré tuna hasta morir.